DUATLON HORNILLOS DE CERRATO . SIN DRAFTING. Por Francisco Moran Serrano

Tarde de sábado. Viento y amenaza de lluvia. Llegando a Hornillos el termómetro del coche marca 10°. No está mal. Los guantes y el pasamontañas se quedan en el coche hoy. Al ir a recoger el dorsal me encuentro con Joseja, Pepe y Mon y recibo una calurosa bienvenida. Da gusto estar en un club con gente así.

Coloco la bici en su sitio y ya son las cinco menos cuarto. Poco tiempo para calentar. Habrá que empezar a correr con calma para ir entrando en ritmo poco a poco. Llega el momento de la salida. Pepe en primera fila. Se le ve con ganas. Joseja por detrás, más tranquilo. Mon y yo por el medio, comentando nuestros ritmos habituales, que son bastante parecidos. Podremos hacer juntos el primer sector.

 

Comienza la carrera y cogemos un ritmo cómodo. Hay tres sectores y no merece la pena quemarse en el primero. Veo a Mon unos pocos metros por delante. Pepe y Joseja no sé dónde están. Supongo que nos siguen de cerca. Y así va transcurriendo el primer sector. A un ritmo muy constante.

 

Con pequeñas subidas y bajadas y alternando tramos de hormigón, hierba, barro que han intentado tapar con un poco de arena… Tras tres vueltas al circuito llego al área de transición y Mon me comenta que la bici se le da mejor que la carrera. Le deseo suerte y ya no le volveré a ver en el resto de la prueba. Me pongo el casco al revés de lo que me avisa el público rápidamente. Cambio rápido de zapatillas y marchando.        

Según empiezo a pedalear veo como me acerco a los ciclistas que me preceden y pienso: pues no se me da mal esto de la bici. La alegría me dura poco. En cuanto la carretera se empina ocurre lo contrario. Los de delante se van alejando y los de atrás empiezan a pasarme. Las cuestas no son lo mío. El primero en adelantarme es Pepe. Le sigo unos metros a poca distancia pero mi ritmo no es ese y tengo que dejarle ir.

No pasa nada pienso, ya le pillaré en el llano, pienso. ¡Qué equivocado estaba!. Llego arriba y comienza el llaneo. El viento sopla a favor. Voy cogiendo velocidad poco a poco y me coloco sobre el manillar de triatlón. Esto ya es otra cosa. Voy recuperando la distancia perdida con algunos de los que me adelantaron en la subida e incluso adelanto a alguno de ellos. Pero ni rastro de Pepe. ¡Dónde estará el ca…!. Llega el primer descenso. La carretera es buena. Las curvas, amplias. Solventado sin problema. Excepto el cruce que conecta con la siguiente subida. Giro cerrado de 90° que hubiera sido muy peligroso de no ser por el personal de la organización que avisaba para frenar. Nueva subida y carretera en mal estado. De nuevo, vuelvo a perder posiciones. Viento en contra en el páramo. Me agarro de nuevo al manillar de triatlón y a recuperar los puestos perdidos. Me veo bien llaneando contra el viento. Además el viento es algo lateral, de la izquierda por lo que salgo algo beneficiado en cada adelantamiento. Llega la bajada con mal firme, curvas cerradas y viento lateral. Decido tomarlo con calma y no arriesgar. Vuelvo a perder algún puesto. No importa. Lo importante es llegar. Entrada a Baltanás. Se termina la carretera mala y comienza una nueva ascensión. Cojo mi ritmo y me olvido de los demás.

Ya sé que suben mejor que yo. No me voy a picar que es peor. A poco de culminar me pasa uno y un poco más adelante veo a Jesús Villullas esperando para sacarme una foto. ¡Qué detalle!. Adelanto de nuevo para estar por delante en la foto y ya que estoy cojo ese ritmo hasta el final de la cuesta. Me doy cuenta de que iba demasiado relajado y que puedo mantener ese ritmo sin agotarme. Tanto tiempo pedaleando solo, había perdido la concentración. Mi perseguidor ya no me alcanzará en la bajada ni en el tramo final. El buen estado del firme, la amplitud de las curvas y el manillar de triatlón juegan a mi favor. El que sí me pilla es Joseja, justo antes de entrar al área de transición. Con esas patas tan largas ha debido de bajar como un misil. Dejamos las bicis y él sale corriendo un poco antes. Le pesan las piernas y coge un ritmo de carrera muy lento. Le paso al poco de empezar a correr. A mí me pesan también y cojo un ritmo lento pero constante. No puedo hacer más. Completo la vuelta al circuito y cuando faltan unos 400 metros intento dar el arreón final, como me gusta hacer en las leguas populares. Pero el duatlón no es lo mismo y mis piernas no responden. Hay que conformarse con mantener el trote cochinero hasta el final. Cruzo la línea de meta y allí están Mon y Pepe esperándome y animando. Al poco llega Joseja. Los cuatro hemos terminado.

Todos contentos excepto Pepe, muy acostumbrado al podium, ha quedado el cuarto de su categoría. No para de quejarse y pienso ¡Si yo con 20 años menos, he terminado más tarde!. Cada uno tiene sus objetivos, claro. Después nos han organizado una merienda para entrar en calor y recuperar fuerzas. La mejor manera de terminar la prueba. ¡Muchas gracias!. Ya en casa cenando les he dado una alegría a mis suegros contándoles que un compañero del club quinto suyo me ha ganado en el duatlón. ¡Si es que ya no hay hombres como los de antes!, dice mi suegra. Será verdad…

 

http://www.triatloncastillayleon.com/sites/default/files/userfiles/image/CLASIFICACIONES/2018/DUATLON_HORNILLOS/ABSOLUTA_MASCULINA.pdf

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