I DUATLÓN SPRINT CASTROMONTE Por Carlos-Joaquín Martínez Mon

¿Tendré bien ajustadas las zapatillas?, ¿Las gomas de las calas estarán bien colocadas para la transición?, ¿Responderá mi cuerpo al reto? Dichosa pegatina del casco… ¿A qué lado se colocaba?

Mi andadura en este club comienza en septiembre. Un mundo desconocido para mí que aúna todos aquellos deportes que me apasionan y que poco a poco se está convirtiendo en un pequeño y a la vez importante estilo de vida rodeado de personas altamente gratificantes.

Pasa el tiempo y entre entreno y entreno llego casi sin darme cuenta a mi primera prueba con los colores de este club. ¿Nervioso? No lo voy a negar, ya el día antes revisé por lo menos tres veces el material… “Todo saldrá bien” me dije. “Los entrenos están ahí”. Claro que un entreno dista mucho de una competición.

Rodeado de unos cuantos compañeros y tras un ameno viaje con el maestro René nos dispusimos Diego, Roberto, Cesar, Andrés, Raúl y un servidor a proceder a la recogida de dorsales, verificación de material y posterior colocación del mismo en los boxes habilitados. Parecía un joven cachorro mirando con ojos curiosos el mundo que tenía ante mí. Una vez pasado todo te das cuenta de lo sencillo del protocolo, pero en estos primeros compases uno intenta observar y aprender de aquellos compañeros que tienen una mayor trayectoria a sus espaldas.

Casi sin darme cuenta llega el pistoletazo de salida. Intento correr rápido, pero sé que la carrera es larga y pese a haber mejorado mucho en los últimos meses no conozco la respuesta de mi cuerpo a partir de la T2. Tomo como referencia a René pero rápidamente me doy cuenta de que mi carrera distará mucho de equipararse a la suya. Pasado el kilómetro 1´5 Andrés me adelanta y me dice “Carlos, tranquilo, dosifica que queda mucha carrera”. Yo le creo, pero estoy tan ilusionado que sigo a mi ritmo de 4:15 estable. Como decía el bromista de Diego, llego al pequeño “Sector Mortirolo” de la carrera a pie. Me encuentro mejor de lo esperado así que continuo con referencias de corredores claras y me mantengo en mi ritmo… Poco a poco veo que por delante comienza a formarse un grupo, aprieto un poquito en la segunda vuelta y logro anexionarme. Aprieto los dientes en la última recta hacia la T1 y entro a la cola del grupo. La transición la efectúo con rapidez y salgo de los primeros pero un fallo de primerizo a la hora de calzar la zapatilla izquierda hace que esta se suelte de la cala y caiga al suelo… Con impotencia veo como el grupo que tanto me había costado mantener se aleja sin mirar atrás. Esto es el duatlón Carlos, “Quien no corre vuela”, me dije. Finalmente logro solucionar el problema y ¡Al ataque! El hecho de que tuviese ese pequeño incidente hizo que me tocase luchar unos 4 km. solo contra viento y marea. Definitivamente la recompensa llegó y medianamente fresco alcancé al grupo inicial. No estaban muy organizados así que propuse realizar relevos rápidos para intentar alcanzar al grupo que nos precedía. Logramos neutralizarle y hasta el pequeño repecho de la Santa Espina todo se estabilizó un poco. En el puerto decido atacar. Ataco fuerte y se suma a mí un triatleta del Bomberos de Valladolid. Corona antes que yo y prosigue a buen ritmo; sigo su estela, pero a la llegada del siguiente repecho pondero la situación y prefiero esperar a mi antiguo grupo. Sé que en el llano la diferencia será mínima y prefiero llegar algo más fresco a la última carrera. Me anexiono y comenzamos a relevarnos de nuevo. No todos colaboran, pero me entiendo muy bien con dos compañeros, uno de ellos Tomé del Tri-Pisuerga. Seguimos avanzando kilómetros y a falta de 700 m. decido despegarme del grupo esprintando para lograr algo más de comodidad en la transición. Esta la realizo con rapidez, me noto muy cómodo y con las mismas comienzo a correr. Pensaba que sentiría dolor con el cambio de ejercicio, pero no fue así más allá de la sensación de pesadez de las piernas.

Tomé y yo corremos juntos y logramos mantener al resto de competidores a un cierto margen de comodidad visual. El ultimo medio kilómetro se hace duro, pero sigo apretando… ¡Ya queda menos! Las palabras de Juanma López se me meten en la cabeza “No te pares, no te pares, tú tienes que mandar a tu cerebro no al revés”. Nos adelanta Emma del Campos de Castilla en los últimos 200 metros finales. Aprovecho la situación y dándole las gracias previamente a Tomé por el apoyo esprinto e intercepto poco antes de llegar a Emma. Ya sobre la moqueta peco de deportivo y decido casi sobre la línea no adelantarla. Sé que no compito contra ella, pero creo que hice lo correcto.

Tras finalizar me abrazo con mis compañeros, todos como auténticos campeones han acabado por delante, algunos en puestos realmente buenos. No quepo en sí de alegría ¡He debutado! Vaya que si he debutado… Al final todo tiene su recompensa y aunque parezca mentira el hecho de haber finalizado tercero de mi categoría Sub-23 no es comparable con la alegría y la satisfacción de haberme medido y dado el máximo para lograr hacer una buena carrera.

Que decir que todo esto se consigue gracias a la inmensa familia que sois todos los habituales de este club. Sin vosotros la motivación sería completamente diferente, así como las ganas de progresar y mejorar. Me siento muy orgulloso de poder compartir este año con todos vosotros y espero que juntos construyamos algo grande a lo largo de bastantes años.

¡Gracias compañeros!

 

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