X Integral del Valdecebollas por René San Martin

Como no todo va a ser nadar y hacer bici, de vez en cuando hay que correr alguna carrera de montaña, y que mejor sitio que en la montaña Palentina, en la clásica Integral del Valdecebollas, que celebraba su X edición. Este año, a parte de las modalidades de 11k y 42k se sumaba la distancia de 21k, ocasión que no desperdiciaba Roberto para debutar por partida doble, en distancia media maratón y carreras de montaña. Por mi parte, iba de nuevo a por los 42k y 4400 mts acumulados de desnivel, para resarcirme por mi abandono hace dos años por falta de entrenamiento.

Tocaba madrugón, ya que la carrera comienza a las 8:30 am. En el viaje preocupación, porque el parte meteorológico anunciaba diluvio, pero al llegar a Barruelo parece que está bastante bien el tiempo, hace hasta calor, para ser las 7.30, pero las cumbres están con la nube cogida y los molinos giran alegres, indicativo de que por arriba nos soplará bien el viento.

Si ya suelo tener dudas con la ropa que llevar en una carrera, en una de montaña y con este tiempo dudo aún más, al final decido llevar una térmica de manga larga. El chubasquero va si o si en la mochila, esperemos usarlo lo más tarde posible.

Así da comienzo la carrera, y para calentar la subida hasta los molinos, a mitad de subida me doy cuenta del error de la térmica, ya que hace demasiado calor.  Bajamos rápido de nuevo a Barruelo y paso por meta, no veo a Roberto, se estará preparando para su carrera. Nada más pasar Barruelo me paro y me quito la térmica, que si no lo pagaré más tarde.

Al llegar a Brañosera sale hasta el sol, así comenzamos la subida por el bosque hacia el Valdecebollas, me lo tomo con calma que queda mucho y subo más andando que corriendo por las pista. Al salir del bosque y ver al fondo el siguiente avituallamiento, el de pamporquero, me vuelvo a poner la térmica, ya que hasta subíamos a remanso, pero a partir de aquí, el viento nos arreará de continuo.

 

Llego al avituallamiento, km 17 de carrera, justo donde empieza la niebla y donde abandoné hace dos años. Voy mucho mejor de piernas que en aquella ocasión. Nos metemos en la niebla y coincido con otros 2 corredores con los que llegaremos hasta la cumbre del Valdecebollas. Hasta ahora el viento nos daba a favor, y como íbamos en continua subida no tenía frío, pero en el avituallamiento de la cumbre me pongo el cortavientos, porque ahora nos va a dar de medio lado y bajando no tienes tanto calor. Al llegar al collado donde se junta la carrera de 21k me quito el chubasquero, no hace tanto frio para llevarlo, y durante el cresteo iremos un poco más tapados.

Este cresteo se complica un poco por el aire y las piedras que tienes que ir saltando. Un corredor se cae delante mío, al alcanzarle y preguntarle tiene la nariz y boca sangrando, pero no parece nada grave. Así llego hasta la bajada hacia el avituallamiento de la collada. No recordaba la bajada tan mal, muy descarnada y con muchos pedrolos, bajo incómodo y se me suben los cuádriceps un poco, de echo paro en un par de ocasiones. Avituallamiento, comer, beber estirar un poco y junto con otro corredor empezamos la bajada a Salcedillo.

En un periquete nos plantamos en el pueblo, me quito la térmica de nuevo, ahora tocan dos subidas por bosque, así que pasaremos calor. Todavía no ha llovido y no tiene pinta de que lo haga, menuda suerte!!! Saco los bastones de nuevo, relleno la mochila de agua y comienzo la subida.

Saco el móvil y llamo a Isa que estará embarcando en el avión para volverse a Grecia. Una mirada rápida al tiempo que llevo en carrera y me doy cuenta que mi intención de hacer 5.30H no lo conseguiré, pero bajar de las 6H sí, aunque justo, así que me pongo un ritmo y para arriba. Desde aquí, no me encontraré con ningún corredor más hasta la última bajada.

Acabo la subida y comienza la bajada técnica que suele estar llena de barro, pero en esta ocasión está bastante practicable, mucho mejor que el año pasado. Llego al último avituallamiento y ya solo queda la última subida, el cortafuegos de casi 400 mts de desnivel. Mis patas van mucho mejor que la otra vez que acabé esta carrera. A mitad subida veo gente a lo lejos. Eladio está animando al final de la subida, casi he cogido a la pareja de veía antes, y asi, comenzamos la última bajada a la meta no guardo los bastones, ya que en poco más de 10 min estaremos en meta. Al poco de comenzar la bajada paso a la tercera chica, que me confunde con una fémina, poco después alcanzo a otro corredor y ya entrando en el pueblo a otro más.

       

 

 

 

 

 

Al final 5.57H, por poco, pero menos de 6H, no está mal. Roberto ya está duchado, y mientras meto las patas en el contenedor con agua fría me cuenta que desde el km 5 ha corrido con una ampolla en el talón, pero ha acabado contento en unas meritorias 2.37H que hubiese bajado sin duda si no hubiese sido por la ampolla.

El año que viene volveremos a bajar algo más nuestros tiempos, y los que quieran probar esto de las carreras de montaña están invitados!

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